El equipo científico el reconocido Hospital Vall D’Hebron de Barcelona, publicó en su portal de Internet “Fonendo.com”, un estudio sobre la eficacia de la marihuana en el tratamiento de glaucoma.
El Informe recuerda que la citada enfermedad conlleva una degeneración de las células retinianas y del nervio óptico. El factor de riesgo más importante es el aumento de la presión intraocular.
La marihuana deriva de las espesas resinas de los cogollos florecientes y de las hojas superiores, que contienen cantidades elevadas de 9-tetrahidrocannabinol (THC). Un 50% del THC inhalado se absorbe, obteniendo los primeras efectos al cabo de 2-3 min, que son máximos al cabo de 20-30 min. Cuando es ingerida por vía oral, la biodisponibilidad de la marihuana es de 95%, pero se absorbe con mayor lentitud, en la segunda o tercera hora.
El THC afecta los linfocitos T, por lo que puede deprimir la inmunidad de mediación celular. Aumenta la frecuencia cardíaca. También produce vasodilatación conjuntival y broncodilatación. El uso crónico da lugar a rinofaringitis, sinusitis, asma y bronquitis, o empeorarlas.
Produce aumento del apetito, sobre todo para dulces. Da lugar a una ligera disminución de los niveles de testosterona circulante, y no se sabe si se asocia a riesgo de ginecomastia. Los efectos psicológicos y de comportamiento son muy variados y existe una amplia variabilidad interindividual en su calidad e intensidad. Asimismo, disminuye la capacidad de conducción de vehículos y aviones. Una sola dosis puede suprimir el sueño REM durante 5 a 7 días.
Según el reporte, como principal efecto crónico se cita la bronquitis, aunque reconoce que no hay estudios epidemiologícos extensos. Puede producir tolerancia y síndrome de abstinencia muy ligeros. El THC está disponible en forma de fármaco comercializado en EE.UU. como dronabinol existe además su análogo nabilona, ambos autorizados para unas pocas indicaciones. El interés por su uso terapéutico aumentó tras el descubrimiento de un receptor cannabinoide en el ser humano (CB1 y CB2), de ligandos endógenos (anandamida o N-Araquidoniletanolamina) y de análogos sintéticos (propano-D-THC).
“Probablemente, el futuro de los fármacos cannabinoides no está en la marihuana fumada, sino en el desarrollo de fármacos en forma de cápsulas, parches o inhaladores”, indica el equipo de Fonendo.com. El dronabinol (Marinol, de Unimed/Roxane) está aprobado para el tratamiento de las náuseas y vómitos refractarios asociados a quimioterapia antineoplásica, y el tratamiento de la falta de apetito y la anorexia asociadas a la pérdida de peso en pacientes con SIDA.
viernes, 7 de noviembre de 2008
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